Descubre Puerto Nariño
Naturaleza, cultura y vida comunitaria en el corazón del Amazonas.
¿a Dónde estás llegando?
Puerto Nariño es un municipio del departamento del Amazonas, ubicado a orillas del río Loretoyaco y muy cerca del gran río Amazonas. Solo se llega por vía fluvial desde Leticia, lo que convierte el trayecto en parte de la experiencia y marca una relación profunda con el agua como eje de la vida cotidiana.
Este es un territorio fronterizo, cercano a Brasil y Perú, donde las culturas, los saberes y las tradiciones se entrelazan más allá de las líneas del mapa.
Un municipio diferente
Aquí no circulan carros ni motos.
Puerto Nariño es un municipio peatonal, tranquilo y silencioso, pensado para caminarlo con calma y respeto.
La ausencia de vehículos no es una curiosidad turística: es una decisión colectiva que protege el entorno, reduce la contaminación y mejora la convivencia. El ritmo del lugar lo marcan las personas, el clima y la naturaleza.
Un destino que decidió cuidarse, Puerto Nariño es el primer municipio de Colombia certificado como:
Destino Turístico
sostenible
ntc 6725-2023
Esta certificación reconoce la gestión responsable del territorio en lo ambiental, social, cultural y económico, liderada por la comunidad y autoridades de Puerto Nariño.
Viajar a Puerto Nariño es entrar a un territorio que ya tomó una decisión clara: proteger su entorno y su cultura, y recibir a los visitantes con reglas claras y sentido colectivo.
Cultura viva y comunidad
La mayoría de sus habitantes pertenecen a pueblos indígenas, principalmente Magüta–Tikuna, Cocama y Yagua. Sus lenguas, conocimientos y formas de relación con la selva siguen vivas y hacen parte del día a día del municipio.
Puerto Nariño no es un escenario ni un parque temático: es una comunidad real, con dinámicas propias, tradiciones profundas y una relación ancestral con el territorio.
Visitarlo implica reconocer y respetar esa forma de vida.
Naturaleza como forma de vida
El municipio hace parte de uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta. La selva, los lagos, los ríos y la fauna no son atractivos aislados, sino elementos esenciales para la alimentación, la cultura y la identidad local.
La relación con la naturaleza aquí es cotidiana, no ornamental. Por eso, el turismo se entiende como una actividad que debe adaptarse al territorio, y no al revés.